jueves, 28 de junio de 2007

Preludio Editorial de ¿¡y!?

Nacido en la hermana República de Guatemala y naturalizado mexicano, el licenciado Francisco Domingo Mejía Pivaral goza de reconocimiento profesional como excelente abogado, particularmente en la especialidad del Derecho Agrario, por lo que desde hace muchos años se ha desempeñado como titular del cuerpo jurídico de la Confederación Agrarista Mexicana, en su lucha cotidiana de protección de los intereses de los productores del campo, así como de los ciudadanos con ingente necesidad de un techo protector como patrimonio familiar.

Esa misma sensibilidad social la refleja como hombre de letras. Por ello nos permitimos publicar para usted uno de sus poemas, escrito en el año de 1978 con motivo de la tarea trascendental que se echara a cuestas al fundar un grupo de Alcohólicos Anónimos en la ciudad de Guatemala, con la satisfacción de haber sido factor fundamental para la rehabilitación de una legión de camaradas que han padecido el infierno del alcoholismo, y que hasta la fecha continúan restituyendo su salud física y mental en ese noble centro que aún existe y que conserva el nombre, elegido por su fundador, como el celebrado poema “Reencuentro” de nuestro querido amigo don Francisco Mejía Pivaral, a quien, hoy, rendimos modesto homenaje en función a su enorme estatura intelectual y como recalcitrante benefactor henchido.

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“REENCUENTRO”

(Canto de un Alcohólico)

Por el Lic. Francisco Mejía Pivaral
Al Lic. Raúl Carrillo Meza
Con eterna gratitud

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Sobre pasos inciertos de mi vida,
bajo escombros de ilusiones yertas,
entre corolas de tantas flores muertas,
una esperanza y una verdad anidan.

Nuevos matices resurgen en la tarde,
claras luces emergen de la nada,
todo debe ser historia ya olvidada
de un pasado, en que fui cobarde.

Heme aquí, de extraño escudo poseído,
defendiendo de mi honor si algo quedó,
pués en el ayer todo en mí se disipó,
en un cabalgar de copas y de olvido.

Perdida en los inhóspitos breñales,
mi alma lacerada por abrojos, por espinas,
como espejismo se llergue entre las ruinas
la bondad de claro oscuros manantiales.

Un despertar espiritual se asoma
tras el huracán que arrasó con todo,
que abatió mi alma y me sumió en el lodo,
cual destino trágico de paloma.

Un renacer de mi mente yo avisoro
entre el naufragio de rosas y de estrellas.
¡Oh milagroso regalo de tantas cosas bellas!
que encarnan en el ser, su único tesoro.

Y así, poco a poco, al declinar el día
un canto dulce se incrustó en mi ego.
¡Fue Dios! quien acudió a mi ruego
entre voces celestiales y poesía.

No quiero volver sobre mis pasos,
tristes vestigios de un pasado muerto,
rastro macabro del malogrado puerto
donde mi cielo se quebró a pedazos.

No quiero otra vez pisar la arena
de aquel sitio en que estuve encadenado.
No quiero, no quiero, volver a mi pasado
que fue infierno de mil cruces y de pena.

Quiero beber de la sobriedad sus mieles,
del mar inmenso su auténtica belleza,
conocer el amor pleno en su pureza
sin botellas de ron, ni cortesanas.

Vivir consciente una vida positiva,
llevar por fin, con honor mi nombre.
Quiero que algún día se me llame hombre,
mirando al cielo con la frente altiva.

Remodelar con otra arcilla mi presente.
Hacer un hombre con lo que fue basura.
Apartarme de aquel mundo de locura
dando nuevas directrices a mi mente.

Erradicar de mi lo que hay de vano,
acabar con el resentimiento impío,
abrir todo, todo este corazón mío
al que herí con mi abyecta mano.

Y ante nítidos y nuevos horizontes
reencontrar el yo de mi destino,
entre los lirios destruídos por el vino,
tristes amapolas y marchitos montes.

Sin temor, ofuscación, ni espanto,
reconstruír, así, sereno, arrepentido,
todo aquello que creí perdido,
cual ave triste que olvidó su canto.

Regresar quiero al punto de partida,
donde el alcohol hizo su presa,
para empuñar mi lanza con destreza
contra el mónstruo que segó mi vida.

Reencontrar quiero el paraíso que cambié
por un desierto de soledad y llanto.
¡Ayúdame Dios con tu Poder tan Santo!
para poder amar lo que nunca amé.

Reencontrar, por fin, a Dios crucificado,
quien su mano me ha tendido dulcemente
perdonando mi necia actitud irreverente,
mi rencor, mi orgullo y mi pecado.

domingo, 17 de junio de 2007

Entre Otras Calamidades


¿TENDREMOS QUE RESIGNARNOS A MORIR DE SED Y ASFIXIADOS?

POR: elías AGUILAR.

Sin el menor afán catastrofista sino en estricta objetividad de los trágicos acontecimientos de respuesta de la naturaleza en las últimas décadas, los seres vivos de este planeta estamos condenados a padecer sequías e incendios de grandes extensiones forestales, cada año con mayor severidad hasta el total agotamiento del oxígeno y alimentos producidos por árboles y plantas, y del agua potable indispensables para la supervivencia en la Tierra.

El Hombre el Mayor Depredador del Reino Animal.

En todo el mundo es sabido que los gobiernos estadounidenses, principalmente, sistemáticamente se han negado a firmar apremiantes acuerdos internacionales de protección al ambiente, y todo por la estulticia de su voracidad financiera industrial y de su demencial arrogancia, ya que poco les importan las emisiones contaminantes a la atmósfera por los combustibles fósiles líquidos y gaseosos, no quemados o parcialmente quemados por calderas y motores, a cambio de las pingües utilidades económicas cotidianas.

Como ellos, lamentablemente hay muchos en la canica y particularmente en nuestro entrañable México, quienes a sabiendas del daño que propician, día a día, a la ya de por sí muy deteriorada ozonósfera, en nada les preocupa que los rayos ultravioleta y gamma, por ejemplo, lleguen a la Tierra sin la filtración natural de la referida capa de ozono y, consecuentemente, afecten trágicamente a todos los seres vivos expuestos a prolongados períodos de rayos solares.

Desprendimientos glaciares por el sobrecalentamiento terrestre, deshielos, incremento del nivel marítimo con la inminente desaparición de islas, archipiélagos y poblaciones costeras; deforestación insaciable e incendios naturales, accidentales y premeditados; extinción de especies animales y rompimiento del equilibrio ecológico…son algunos de los irreversibles estragos causados por el “hombre pensante” (etiqueta que, obviamente, nosotros mismos nos colocáramos ostensiblemente en la frente) en su incontenible afán por exterminar nuestro planeta a como de lugar.

A Contracorriente.

Hace aproximadamente 16 años, por motu proprio, desde luego, buscamos la oportunidad de participar en la lucha nacional contra la contaminación ambiental, mediante la promoción de unas pastillas elaboradas a base de naftanatos de origen hidrocarbúrico del Ing. Ricardo Ritz Silerio, para lo cual acudimos a la convocatoria del, a la sazón, Departamento del Distrito Federal a fin de competir en la Primera Evaluación de Dispositivos y Aditivos Anticontaminantes, para adquirir las certificaciones de eficiencia avaladas, además, por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología a nivel federal, la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Mexicano del Petróleo.

De entre mas de 300 participantes, nacionales y extranjeros, sólo 15 obtuvimos las certificaciones de referencia y la esperanzadora quimera de acabar, por fin, con el envenenamiento atmosférico de la enorme Ciudad de México. Sólo que en nuestro querido mundo surrealista, el director de Ecología, Ramón Ojeda Mestre, ¡Plop! nos despertó a los 15 ilusos cuando textualmente nos sentenció: “Nosotros no podemos ser juez y parte, así es que aquí están sus certificaciones y a ver cómo le hacen para impulsar sus productos”. De ello, seguramente somos culpables nosotros por no apellidarnos “Matsumoto” o “Westinfolder”…

Nuestro catalizador obtuvo 2 de los primeros 15 lugares en gasolina y diesel, pero no obstante nuestra probada demostración de eficiencia, y sin olvidar jamás al igualmente prestigiado Ing. Ricardo Ritz Silerio, los productos del Ing. Eduardo Rábago Tostado, sin el menor asomo de altibajos durante todo el período de pruebas, obtuvieron el primer lugar en ambos rubros. Es decir, quedó demostrado que su aditivo catalizador líquido es incuestionablemente el mejor del mundo, ya que reduce casi en su totalidad la infisión ambiental, como casi en igualdad de resultados, las pastillas y briquetas del Ing. Ritz Silerio.

Andando el tiempo y con el absoluto convencimiento de la probada eficacia de los descubrimientos de Eduardo Rábago Tostado, para beneficio de los habitantes del Distrito Federal, en principio, le propuse al prestigiado investigador universitario, tocar las puertas del nuevo Gobierno del Distrito Federal, a fin de darle a conocer simultáneamente su aditivo anticontaminante y, sobre todo, su infalible sistema de detección de agua potable.

Para dar y repartir:
Agua Abundante e Inagotable en Ríos Subterráneos.

A través de insistente correspondencia, al fin la administración del Lic. Andrés Manuel López Obrador mostró su beneplácito por tales propuestas, por lo que de inmediato nos remitió con los titulares de Gestión Ambiental del Aire; y de Proyectos de Agua, Suelo y Residuos.

Los subordinados (directores, subdirectores y jefes de oficina) ciertamente se afanan por servir…pero, me consta, les falta imaginación y carácter para hacer modificaciones a sus propias normas, o recomendadaciones ante los evidentes resultados, como los de los multicitados ingenieros Ritz Silerio y Rábago Tostado, a nivel legislativo sobre los reglamentos internos, a fin de que las propuestas de particulares para aportar soluciones de probada efectividad sobre el cuidado del medio ambiente y los recursos naturales, sean aprobados sin el menor obstáculo.

En el área de Gestión Ambiental del Aire, a fuerza querían obligar al ingeniero Rábago a someterse a nuevas pruebas en el Instituto Mexicano del Petróleo, cuando ya existe una certificación avalada por ellos, además de que cobran por las mentadas pruebas varias decenas de miles de pesos por algo que ya se obtuvo. Con sobrada razón el ingeniero Rábago se enfureció y los dejó hablando solos.

Con tal antecedente y sin la menor disminución de la rabieta, Eduardo Rábago ya no quizo saber más de trámites burocráticos insalvables, ni siquiera ante mis reiteradas súplicas por solucionar el problema de la trágica escasez de agua potable, mediante su inequívoco sistema de detección de profundos ríos subterráneos de abundante y eterna agua pura y saludable.

“El Muchacho Chicho de la Película Gacha”

¿Habrá, luego entonces, que agarrar (así dicho) a ma…nazos al ingeniero Rábago, agachar la cerviz e hincar la rodilla suplicante, o secuestrarlo al estilo de las viejas historietas de Germán Butze, “Los Supersabios”, donde privaban de la libertad al sabio “Solomillo” para obligarlo a desembuchar sus erudiciones y descubrimientos y, paralelamente, sacudir sin consideración a los funcionarios de mandos medios hacia arriba, del actual Gobierno del Distrito Federal, para “obligarlos a pensar” y a reaccionar para modificar las, en ese sentido, obsoletas leyes que nos impusieran pasados gobiernos capitalinos y federales durante mas de 70 años?. O como dice el querido maestro purépecha, Eduardo del Río García “Ríus”: “¿Tendremos que heredarles ositos de peluche y flores de plástico a las generaciones venideras, para que las conozcan?”. Digo.

SE BUSCA VIVO O…VIVO. VIVO O GENIO COMO SOLO ES EL. CON LA RECOMPENSA DE SALVAR A LA HUMANIDAD.

Merced a mis reiterados frustrados intentos por persuadir al ingeniero Rábago, y a su obstinado mal carácter de elfo o genio creador, inalterable en su determinación de no volver a tratar con funcionarios gubernamentales, ya sean del PRI, del PAN o del PRD, es que acudo a los lectores de ¿¡Y!? en la búsqueda de otro genio en habilidades de convencimiento o, de plano, de una magna comisión de ciudadanos genuinamente preocupados por el resarcimiento del equilibrio ecológico, para cordialmente coercionarlo a cumplir con su deber de beneficiar al mundo con su singular descubrimiento.

El ingeniero químico, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, Eduardo Rábago Tostado, y experto en pozos profundos de PEMEX, donde colaboró durante muchos años, desarrolló su sistema de detección de ríos profundos con el que capta la longitud de las ondas que desprende el agua, con respuesta a la fricción de las rocas, a través del efecto ondulatorio que registra esa vibración a grandes distancias y profundidades, lo que permite estimar, con cierto grado de precisión, la cantidad de agua, o su proporcional de cantidad de energía detectada desde la superficie de la tierra.

Así es que mediante este garantizado método, sería posible extraer de forma permanente, agua potable, purísima y energética, prácticamente en cualquier parte del mundo; rellenar a su nivel original los mantos acuíferos para restablecer la solidez inicial de la tierra; surtir de agua abundante a las tierras de cultivo y a las zonas fabriles; y crear lagos en lugares estratégicos con el consecuente renacimiento de gratificante flora y fauna, como esperanzadora herencia a las generaciones presentes y futuras. Y, desde luego, evitar los grandes conflictos bélicos previstos a nivel mundial, propiciados por el agotamiento del vital líquido, que ahí está en las profundidades de la tierra, y que minuto a minuto se desperdicia para ir a desembocar en el mar.

Así es que de no tener usted inconveniente, todos podemos aportar nuestro granito de arena…o de ingenio. Usted tiene la palabra. Esperamos sus comentarios, con nuestra gratitud a nombre de todos los seres vivos de nuestro planeta Tierra.

domingo, 10 de junio de 2007

"Vuelo eterno" Leonardo Nierman

¿Ya conoce usted a Leonardo Nierman?

He aquí una muestra de su obra magistral...

Si tiene oportunidad, admire personalmente esta maravillosa escultura en la esquina de la calle de Toledo y Paseo de la Reforma, junto a las oficinas generales del IMSS, y a unos pasos del Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México.

jueves, 7 de junio de 2007

“’TA CA’BRAUN”

En mi pueblo, en mi pueblote, pués, como provinciano del Distrito Federal, como en muchos otros pueblos y ciudades de México, como en muchos otros lugares de mas allá de nuestras fronteras mucha gente acostumbra, desde siempre, a darse a entender con apócopes y contracciones gramaticales, como el joven campesino que nos encontramos al bajar de la camioneta de servicio colectivo en el pueblo de Santo Domingo, y a quien al preguntarle por el paradero de Fausto, el encargado de “La Casa Braun”, nos respondió afirmativamente:

“’TA CA’BRAUN”

Texto y Fotos: elías AGUILAR.

Claro, seguro: “Está en Casa Braun”, repetí casi en un susurro, y con mi agradecimiento a su puntual información dirigí mis pasos hacia la “Casa Grande” que me había señalado, y que se encuentra a poco menos de 100 metros del hotel, de similar estilo europeo del Siglo XIX y primer tercio del Siglo XX. Modesto en cuanto a sus dimensiones pero acogedor desde su estancia, hasta la comodidad de sus 10 habitaciones.

La intensa brillantés del sol matutino reflejado en el empedrado del camino sin nombre oficial, pero que los lugareños conocen como “Paseo de las Palmas”, me deslumbraba como si en lugar de piedras de río hubiera sido alfombrado con monedas de plata, a veces, y en otros trechos con monedas de oro.

Aunque no hay gran abundancia de palmeras, la verdad es que sí destacan entre la exuberante vegetación de árboles frutales sobre todo, que son una delicia de suaves aromas de mango y otros manjares indefinidos por la continua cercanía de diferentes plantaciones en el camino.

Al concluír los prolongados descansos de los escalones, igualmente empedrados, amablemente me recibió una atractiva dama bajo el dintel de la puerta principal, con la leyenda grabada en su cristal: “Santo Domingo 1929”.

Sin más preámbulos la joven morena de esbelta figura, y encargada de la caja, discretamente fue por Fausto Darío Pérez Pérez, responsable del lugar y secretario del Consejo de Administración del actual Centro Turístico Santo Domingo, para la conversación por mí solicitada.

Una vez instalados en el comedor, don Fausto empezó a contarnos:
“El hermano de la señora Eva Braun, que como todos sabemos fue mujer de Hitler, llegó a México en 1919 como cazador y traficante de pieles de animales que, particularmente en la región de El Soconusco, comenzó a propiciar la extinción del venado, del jaguar y del Quetzal, entre otros animales tan apreciados por los pueblos mayas".

“Heinrich Braun Hasen, tan pronto constatara la facilidad para despojar de sus tierras a los indígenas chiapanecos, de inmediato se hizo de grandes extensiones territoriales con base en el poblado de Santo Domingo, por lo que a principios del año de 1920 se fue a Alemania por unos profesionales de la construcción y, ya de regreso en Chiapas, empezaron a edificar "La Casa Braun”.
“Incluso se asegura que Heinrich o Enrique Braun Hasen, fue el responsable de que muchos otros alemanes llegaran al estado de Chiapas y a la República de Guatemala, para ofrecerles miserables cantidades económicas a los campesinos a cambio de sus ricas tierras productoras del tan codiciado café en Europa y el mundo, aprovechándose del desconocimiento de las leyes agrarias de los esforzados trabajadores de la tierra, y en contubernio con las corruptas autoridades municipales, estatales y federales de la época.

“A partir de ese momento, los campesinos dejaron de ser “propietarios” de sus tierras y se convirtieron en esclavos de los nuevos “dueños” alemanes, a quienes les trabajaban diariamente de las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde, con sólo un breve descanso de media hora para la frugal comida de las 12 del día.

“La servidumbre igualmente desempeñaba sus obligaciones, sin descanso en ningún día de la semana, en jornadas de trabajo de 12 horas, salvo cuando se les requería hasta las diez u once de la noche, que era con regular frecuencia.

“La “Casa Braun” duró nueve años construyéndose, desde 1920 hasta 1929, con el esclavizado trabajo de improvisados albañiles naturales de la región, y a quienes también se les pagaba una miserable cantidad por su jornada laboral de 12 horas diarias.

“Según nos contaban los abuelos –continúa don Fausto-, la madera que se usó para la construcción de esta casa, “La Casa Braun” o “La Casa Grande”, se trajo desde España y que suponemos es caoba. Pero sólo por capricho porque aquí en Chiapas es una madera que aún abunda.

“Para su transportación desde la Península Ibérica hasta Chiapas, llegaba por barco hasta Puerto Madero y, de ahí, en carretas y caballos hasta Santo Domingo.

“Este siniestro personaje acumuló tantas riquezas, merced a la explotación de las pieles, las tierras y de los campesinos… y mediante otros misteriosos artificios, que se dio el arrogante placer de acuñar sus propias monedas, que circulaban en sus comarcas y en las haciendas propiedad de los demás alemanes.

“En las monedas de oro y en las de plata, estaba impresa en relieve su imagen, en la parte inferior su nombre abreviado: E. Braun, y en la parte superior el año del inicio de circulación, y en la cara posterior el águila del escudo alemán; con las que les pagaba a sus trabajadores, y las rescataba, porque a fuerza le tenían que liquidar lo que consumían en sus tiendas de raya, diseminadas por toda la región.

“Eva, la famosa mujer de Adolfo Hitler, llegó a Chiapas por primera vez, en el año de 1929 para la inauguración de la fastuosa “Casa Braun”. Y cuentan que el mismísimo Füehrer llegó a pasar algunos días de asueto en dicha finca, en, cuando menos, 3 ocasiones. Según contaban los abuelos, en los años de 1930, 1933 y 1936 en que vino por su cuñado Enrique”.

Nosotros nos preguntamos: ¿Sería posible que Enrique Braun haya habilitado alguna pista de aterrizaje clandestina para el servicio de un vuelo directo de algún avión germano, o que de plano su importante cuñado se haya desplazado bajo las aguas del Océano Pacífico en un submarino de guerra hasta las costas chiapanecas o, sencillamente, hizo la travesía como cualquier simple pasajero, en ferrocarriles, aerolíneas y en un buque comercial hasta México?

Porque ya sabemos que desde entonces, el joven austriaco ya pensaba en apoderarse de la totalidad del mundo. Y qué mejor punto geográfico que México, por su vecindad con los Estados Unidos de Norteamérica, para atacarlos en el momento propicio, después de haber traído tropas de avanzada, como seguramente era su proyecto de partir desde aquí, por mar y aire, con el objetivo de bombardear los puntos neurálgicos del territorio del Imperialismo Yanqui.

Por ello, colegimos, la existencia de los grandes túneles construídos a partir de los sótanos de “La Casa Braun”, hasta lugares tan lejanos como el “Cerro de la Piedra de los Brujos”, en Huixtla donde, es de todos conocido, hasta la fecha, se reúne lo mas granado de los chamanes chiapanecos. Que, por cierto y merced a ello se ha ganado la población de Huixtla el sobrenombre de “Tierra de los Chamanes”, es decir, de los hechiceros dotados de poderes sobrenaturales muy temibles.

O como los 40 minutos de camino sobre la superficie y a caballo, hasta “La Piedra de Pashtúa”. Volvemos a intuír, para llegado el momento, poder huír por cualesquiera de esos amplios túneles según el caso de urgencia, por lo que se podían trasladar en vehículos automotores, a pie o sobre bestias de carga; o, bien, para trasladar, bajo la tierra, armamento pesado de guerra en la total clandestinidad. Porque desde esos puntos estratégicos se hubieran podido desplazar hasta las cercanas costas del Pacífico, para por medio de buques, aviones y submarinos, atacar a los Estados Unidos, de no haber sido derrotadas las tropas alemanas, como bien lo recuerda la humanidad, gracias a la fórmula soviética ya experimentada contra las tropas napoleónicas en las regiones heladas de Siberia.

O continuando nuestra historia de los túneles de “don Quique Braun”, no podemos pasar por alto el construído hasta las faldas del majestuoso volcán Tacaná, que comparte territorios con el estado de Chiapas y con la República de Guatemala, que obviamente había sido proyectado para abandonar intempestivamente la geografía mexicana, en caso de alguna rebelión de sus cientos de trabajadores, o de algún conflicto militar inesperado.

Pero además, como recuerda don Fausto lo dicho por los abuelos de Santo Domingo, Enrique Braun “tenía pacto con el diablo”, porque a través de este túnel enviaba a 6 peones, con 6 mulas, todos los días 6 de cada mes (666), con alforjas vacías; y los enajenados sirvientes, que perdían toda noción del tiempo y realidad, cumplían puntualmente los deseos del amo ya que, una vez al final del túnel, se salían para situarse encima del mismo, para esperar la señal de una luz de bengala, y bajar para el regreso ya con las talegas de las bestias totalmente cargadas con monedas de oro y plata o, a veces, con barras de oro, que jamás supieron quién ni cómo las llenaban.

Los dóciles ilotas, en su trance de poseídos propiciado por ¿quién sabe qué maléficas artes de Enrique Braun?, eran absolutamente incapaces de siquiera poder ocurrírseles hurtar tan sólo una moneda, por lo que llegaban a entregar la carga completa a su patrón.

El tal Enriquito, en burda imitación del Füehrer de la ya cercana e inminente Segunda Guerra Mundial, se paseaba en marchas a “paso de ganso” por su “Paseo de las Palmas”, imaginando cómo luciría su gran alfombra de monedas de oro y plata, con su efigie y con el escudo alemán, que nunca llega a concretar por su intempestiva y enigmática huída hacia Alemania en el año de 1936.

Por lo mismo y de esa época, se conserva el gran árbol del patio posterior de la finca que, se cuenta, el mismo Enrique sembró a petición de su hermana Eva Braun, para que floreciera con hermosas magnolias, como hasta la fecha. Y que, extrañamente, jamás nadie ha logrado que brote el menor indicio de vida del árbol en otros lugares, tras haberse llevado algunos vástagos o semillas del también extraño árbol.

Otro detalle digno de destacarse, es que en los jardines frontales, muy cerca de las albercas, se encuentra un artísticamente diseñado perol de acero, donde la servidumbre de “La Casa Braun” confeccionaba diariamente la pitanza para sí mismos y su numerosa prole familiar; y que el patrón presumía a sus allegados germanos, había sido un regalo del, a la sazón, imberbe y alopécico Benito Mussolini, quien no perdía oportunidad de congraciarse con las simpatías y privilegios de Adolfo Hitler, por lo que le envió, desde Italia, el impecablemente bien moldeado famoso perol a su cuñado Enrique.

Durante el trayecto del segundo piso, donde actualmente se encuentra el museo y donde este reportero tomó algunas de las fotografías que ilustran este reportaje, hasta donde ahora es el bar y de donde parten los hoy bloqueados (por la dinamita) túneles que hemos comentado, vino inevitablemente a mi memoria la anécdota histórica mundial del ocaso del Füehrer:

A la una de la madrugada, mientras Eva Braun dormitaba en un sillón, Adolfo Hitler, pensando en voz alta, se paseaba por el salón del refugio subterráneo de la Cancillería que, igual que “La Casa Braun”, disponía de túneles en varias direcciones.

“Mi ayudante personal, Albrecht Borman, me ha fallado, me ha traicionado por su ineptitud e indolencia.

“Me mienten por todas partes. No me puedo fiar de nadie, me traicionan todos, y todo me da ya náuseas.

“Si me faltare mi leal Morell estaría por completo acabado.

“¡Y estos idiotas de médicos querían que me deshiciese de él!

“No se preguntaron: ¿Qué es lo que sería de mí sin Morell?

“Si a mí me ocurre algo, Alemania quedará sin cabeza. Yo no tengo sucesor. El primero que nombré, Hess, está loco; el segundo, Goering, ha perdido las simpatías del pueblo y, el tercero, Himmler, sería rechazado por el partido”.

El hombre que había adoptado como su norma suprema el no confiar jamás en nadie, se quejaba ahora amargamente de que no tenía a nadie en quien fiar.

Sólo le eran fieles –declaró- Eva Braun y “Blondi”, su fiel perro, por lo que recurrió a la frase de Federico el Grande: “Ahora que conozco a los hombres, prefiero a los perros”.
Adolfo Hitler y Eva Braun se suicidaron, pero ¿qué fue de “Blondi”? También contaban los abuelos que aseguraban los temibles chamanes de Huixtla, que Enrique Braun se había convertido en un auténtico nagual, durante su larga estancia en tierras chiapanecas. Y que, por cierto, sus íntimos siempre lo llamaron “Blondi”, desde niño; y cuando Hitler y Eva Braun se encontraban a punto de quitarse la vida e infructuosamente haber buscado al siempre leal animal, desapareció sin dejar rastro “como si se lo hubiera tragado la tierra”.

Ya en la puerta principal y a punto de despedirnos, don Fausto nos confió conmovido: “El general Lázaro Cárdenas del Río, devolvió a nuestro pueblo esta extensión territorial cafetalera y “La Casa Braun”, mediante un documento de Resolución Presidencial, porque como decía mi general Emiliano Zapata Salazar: “La Tierra es de quien la Trabaja”.

En tanto, bajo un sol todavía resplandeciente y un cielo espléndido, descendía por los amplios escalones empedrados, pensé con regocijo: “Claro. ¿Quién más? Tenía que haber sido “El Tata” quien les restituyera sus tierras a nuestros hermanos campesinos, además con la ganancia de “La Casa Braun”…” Pero automáticamente desapareció mi sonrisa porque, de pronto y sin motivo aparente alguno, como por arte de magia, el cielo se tiño de tonalidades grises y se cubrió de pesados nubarrones negros, acompañados de un estruendoso rayo que zigzagueó diagonalmente desde las alturas, iluminando todos los espacios visibles, para, casi instantáneamente, vomitar un furioso trueno que, la verdad, me hizo brincar asustado por la sorpresa del inesperado fenómeno meteorológico y la precipitación del torrencial aguacero, por lo que mi reacción obligada fue echarme a correr para refugiarme, totalmente empapado, bajo el abrigo de la edificación de comercios de la parada del transporte colectivo, para continuar con mis elucubraciones:

“Por algo este rincón mágico y enigmático de nuestro querido México, fue elegido por Enrique Braun para satisfacer sus malévolas ambiciones personales y las terroríficas de Adolfo Hitler, igualmente con sus conocidas perturbaciones de acendrado espiritismo, e indudablemente magnificadas por la influencia de los aterradores designios de los chamanes de Huixtla…”.

Por todos estos acontecimientos intensamente vividos, y a que ya se me había hecho pegajosa la frasecilla, ahora sí la repetí en voz alta y con singular ampulosidad: ¡TA CABRAUN!. Por lo que a coro, quienes, supuse, también se encontraban guareciéndose de la tormenta, respondieron: “¡TA CABRAUN!", cuando volteé para agradecer el eco solidario… no había nadie.

Parada del transporte colectivo en Santo Domingo, junto a construcción de comercios con techo típico de la región.

"Paseo de las palmas" hasta el acogedor hotel de Santo Domingo y, al fondo, el volcán Tacaná.

Acogedor hotel de 10 habitaciones a la entrada hacia "La Casa Braun".

En un rincón del bar, en el sótano de "La Casa Braun", se puede apreciar la vieja puerta de acceso a los famosos túneles subterráneos.

Entre las modernas edificaciones, los automóviles actuales, y el contraste de la vieja locomotora, se alcanzan a apreciar al fondo "La piedra de los Brujos de Huixtla".

Camino empedrado conocido como "Paseo de las palmas", que conduce hacia "La casa grande" o "La Casa Braun".

Jardín y acceso a "La Casa Braun"

Otro aspecto de "La piedra de Huixtla" al fondo, y en primer plano del lado dereccho de la vía: maquinaria y viejos carros de ferrocarril que, en total abandono junto al caserío, dan una idaa de la población de las décadas de los 40, 50 y 60 del pasado Siglo XX.

Entrada principal con la leyenda en el cristal superior: "Santo Domingo 1929", fecha en que se inauguró la fastuosa costrucción

En primer plano el señor Faustino Darío Pérez, encargado del restaurante-museo de la magnífica finca.

Detalle del barandal en la zona del comedor, y atrás fosa de clavados recortada en su profundidad para seguridad del turismo actual.

Por este parquet de cedro, especialmente transportado desde España, se paseó Hitler del brazo de Eva Braun.

Deliciosos aromas de los árboles frutales, plantados a ambos lados del "Paseo de las palmas".

Otro aspecto del jardín con alberca, particularmente para infantes, y al centro el perol, regalo del duce Benito Musolini.

De hace 85 años data la obra artística de los pavorreales que decoran la entrada de los baños.

Igualmente el lavamanos es tan antiguo, como las obras de arte de los pavorreales pintados sobre la duela.

El espejo en el baño de damas y otro aspecto de la decoración sobre la duela.

Pisos de cerámica con diseño ornamental, con marmol en las orillas de los baños para el servicio de "La casa grande".

Vista hacia abajo de la escalera con barandal de acceso al segundo piso, donde ahora es el museo de "La Casa Braun"

Enrique Braun Hasen, de sombrero, saco y brazos cruzados; con el equipo de alemanes diseñadores de la suntuosa construcción.

Después de los dos niños, Eva Braun, mujer de Adolfo Hitler, en reunión con su hermano Enrique y amigos alemanes durante la inauguración de "La Casa Braun", en el año 1929.

A petición de su hermana Evita, el cariñoso Quique Braun sembró en el jardín posterior un árbol de hermosas magnolias, que aún sigue floreciendo.

Despulpadora de café de la época.

Máquina para operaciones matemáticas, con la que personalmente Heinrich Braun, llevaba la contabilidad del comercio de sus pieles de contrabando y los quintales de café de las grandes extensiones territoriales de sus fincas.

El traficante de pieles, sentado al centro, con un grupo de amigos alemanes a los que convenció para que fueran los precursores como propietarios de fincas cafetaleras en Chiapas y Guatemala, con legiones de esclavos a su servicio.